La idea parecía sencilla: una camiseta personalizada para cada una. Pero estamos hablando de TikiTiki, así que era imposible que fuese fácil.
Ana preparó un cuestionario para crear diseños personalizados. Ocho meses después, seguía sin recibir dos respuestas. Aun así, la fecha de la romería se acercaba y había que improvisar.
Con una semana de margen, Ana compró las camisetas y se lanzó a hacer tres diseños en dos días. Con pocas horas de sueño, mucho estrés y varios errores, las camisetas llegaron a tiempo para el 31 de agosto. La cuarta estuvo lista para el día 3.
¿Quedaron bonitas? Sí.
¿Fue un proceso traumático? También.
¿Va a repetirse? Definitivamente no (o eso decimos ahora).

